Antonio Arroyo, su modus operandi.

Actualmente Antonio Arroyo puede considerarse uno de los mayores estafadores en España. Trabajó en el Fondo de garantías de deposito del Banco de España y a la vez fue acusado de blanquear el dinero de una banda de narcotraficantes hace unos años.

Este individuo está comenzando a ganarse un pequeño hueco en la Agenda Setting como un mero estafador, pero detrás de esa trivialización de sus actos se esconde el tema que nos atañe, nuestro ya conocido Shadow Banking.

Este prestamista ofrece créditos solo con un aval inmobiliario libre de cargas, de modo que cuando sus clientes no pueden devolverle el dinero debido a las elevadas tasas y al poco tiempo del que disponen, se queda con sus viviendas. Esto le ha supuesto casi un centenar de denuncias en España.

Pero Arroyo no actúa solo, hay toda una trama en torno a estas estafas; políticos, notarios, intermediarios, abogados, inversores… podría decirse que actúa como cualquier otra financiera fraudulenta, a diferencia de que su “empresa” no tiene nombre. Pese a su magnitud esta trama actúa muy discretamente, colocan carteles anunciando dinero fácil en la calle o se anuncian a través de Internet. Anuncios, a los que solo acudirán aquellas personas tan desesperadas como para pedir prestado dinero a unos completos desconocidos y periódicamente ellos son sus víctimas perfectas.

Su modo de actuar comienza con la firma del préstamo en presencia obligada de un notario y entregando el dinero en metálico. Entonces, las víctimas, estupefactas, se dan cuenta de que la suma que figura en el contrato es mucho mayor de la que han pedido y acaban de recibir en metálico. Despúes, el notario procede a leerles que ese préstamo que ellos no han pedido deben devolverlo en seis meses, y si no lo hacen, se lo cobraran con su vivienda. Y además para colocar la guinda el notario les informa de que su casa ha sido tasada a la baja.

Las víctimas deberán abonar las cuotas en mano en la oficina. Todo esto resulta cuanto menos sospechoso pero los clientes firman porque no olvidemos que están en una notaría, algo que les da confianza. Sin embargo, lo que ellos no saben es que el notario no es más que otra pieza del entramado.

Una vez firmado el préstamo, el notario y el prestamista desaparecen y a las víctimas les resulta imposible contactar directamente con ellos. A partir de ahora la única estrategia del prestamista será evitar que paguen su deuda aunque tengan el dinero. Pues ¿Qué son unos cuantos miles de euros comparados con la posibilidad de adquirir una propiedad inmobiliaria completamente libre de cargas?

Este prestamista ha llevado a muchas personas a perderlo todo y sin embargo su cobertura mediática podría considerarse mínima comparada con el peligro de estas actividades tanto a nivel económico como social. Si este tipo de fraudes se exhibiesen más en los medios se evitarían nuevas víctimas en potencia, pero como hemos visto el Shadow Banking no llega a formar parte del menú mediático diario.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s